La Parroquia de San Basilio en Sevilla; pertenece a la Iglesia Española Reformada episcopal; esta a su vez, es una extensión de la Iglesia de Cristo, anunciadora del Misterio de la Fe: Cristo muerto y resucitado para salvación de la humanidad y el universo. Proclama y mantiene firmemente la doctrina y ministerio de la Iglesia Una, Santa, Católica, y Apostólica.

 

La razón por la que nos dominamos episcopal es porque se sustenta en la autoridad eclesiástica del episcopado a través de la sucesión apostólica histórica e ininterrumpida, como ministerio principal. “Episcopal” proviene del vocablo griego epískopos que significa “obispo” o “supervisor”.

 

Como Iglesia Episcopal nos reconocemos parte de la Iglesia Cristiana universal, como tal hemos tenido una existencia continua, ininterrumpida desde que Cristo fundó su Iglesia, considerándonos siempre como una “vía media” bastante equilibrada entre las tradiciones católica reformada.

 

La Iglesia Episcopal es una “Comunidad de comunidades” que se identifica orgullosamente con la originaria Iglesia española Católica, Anglicana (Celta) y Protestante al mismo tiempo, dado que tiene su misma génesis histórica e idéntica misión eclesial; son estas quizás las principales peculiaridades por las que la Iglesia Episcopal declara abiertamente que es la precursora de aquella otra institución eclesiástica ‘autóctona’ [la Visigótica] que previamente existió en la Península Ibérica antes de que fuera absorbida por el romanismo papista.

 

Los episcopales españoles nos sentimos así, por tanto, fuertemente influenciados y ricamente bendecidos con la herencia legada por la antigua Iglesia Hispano-Mozárabe o Visigótica peninsular. Ésta tuvo, en definitiva, una pervivencia fecunda y vivificante eclesialmente gracias a que pudo gozar de total independencia en la difusión e implantación del cristianismo en España hasta el siglo XI, época en que fue definitivamente sometida e incorporada a la jerarquía y organización de la Iglesia de Roma a causa de las muchas luchas de poder que en aquellos momentos mantuvieron la nobleza y el papado.

 

¿Por qué nos llamamos Protestantes o Reformados? Esto se debe a que durante el s. XVI, cuando la Iglesia de Inglaterra se separó de la autoridad del Obispo de Roma, se realizaron varias reformas, tales como: volver a las Sagradas Escrituras como regla de fe, celebrar los oficios de culto en el idioma vernáculo y abolir el celibato obligatorio impuesto al clero. La palabra protestante no significa necesariamente lo opuesto de católico, pero sí es ciertamente opuesto a “papista”. De manera que esta Iglesia puede afirmar con todo derecho que es católica o también que es católica reformada.

 

Nuestra Iglesia en España (IERE) pertenece a la Comunión Anglicana Mundial, consiste en un gran grupo de anglicanos de todas las variedades de espiritualidades de línea Anglo-Católica (High Church), Evangélica (Iglesia Baja), Latitudinaria (Broad Church), Carismático y Liberal. Todas las provincias de la Comunión son autónomas, que comprende las iglesias autónomas y las familias de las iglesias de todo el mundo.

 

El requerimiento básico para ser miembro oficial de esta Comunidad es que la Iglesia se encuentre en “plena comunión” con la Sede de Canterbury. Sin embargo, la Comunión Anglicana posee una estructura poco común, ya que no se trata de una federación o un grupo confesional de iglesias como tal. Tradicionalmente se reconoce al Arzobispo de Canterbury como el foco de unidad de la Iglesia Anglicana, aunque no tiene autoridad real fuera de Inglaterra. En la Comunión Anglicana no existe un sistema centralizado de autoridad fuera de los “Cuatro Instrumentos de Unidad”. Por lo tanto, estos se consideran cruciales para su integridad: el arzobispo de Canterbury, la conferencias de Lambeth, Concejo Consultivo Anglicano y la reunión de los primados.

 

Dicho esto, queremos resaltar que los Episcopales en España y precisamente nosotros, que hacemos visible esta parte de la Iglesia de Cristo, en la ciudad más bella del mundo, nuestra amada Sevilla; deseamos seguir construyendo puentes de fe, de esperanza y de amor, sabemos en quien descansan los estribos… “yo sé que quien te sigue sabe a dónde va”, dice el hermoso canto de Erdozaín; en Cristo y hacia Cristo, os invitamos a caminar junto a nosotros seguros de que el Maestro de Galilea, Jesús de Nazaret, está con nosotros todos los días y hasta el fin del mundo. Amén.